El Centro Niemeyer, al descubierto

Su inauguración está programada para el próximo 15 de diciembre


Desde que se planteó el proyecto, la idea era que el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer de Avilés deslumbrase al público. Y parece que lo ha conseguido. Ya están construidos los cuatro edificios que conforman el complejo, aunque no están del todo acabados.

La magia del complejo es que estará unido mediante una pasarela con techo. La idea: que el público pueda acceder al centro a pesar de la lluvia. Una idea muy práctica y que busca el beneficio económico, ya que en Avilés, el año pasado, llovió un total de 179 días.

Se trabaja a contrarreloj ya que la inauguración está programada para el 15 de diciembre. Un día clave porque Asturias cumplirá 103 años. Pese a todo, el rodaje no estará a cien hasta la primavera.

Sin embargo, como ha despertado tal interés, los gerentes han decidido organizar una jornada de puertas abiertas para poder enseñar cómo va a ser el nuevo centro Niemeyer. Más de 2.000 personas se han apuntado ya a la iniciativa por lo que el éxito, una vez abierto, parece más que garantizado.

Los principales atractivos siguen siendo el auditorio -cuya altura será equivalente a un edificio de ocho plantas-, pero también el nombre de uno de los arquitectos con más relevancia internacional del siglo XXI. Desde luego, lo que parece evidente es que gracias al centro, podrá tomar un nuevo rumbo la zona, sin olvidar que el complejo modernista se enmarca dentro del caso histórico de la villa, declarado Conjunto Histórico Artístico. Por ello, se ha buscado un equilibrio dentro del contraste aparente.

En cuanto al color, aún está por determinar. Prueba de ello es que sobres sus desnudas paredes aparecen pruebas de "blancos". La intención, en cualquier caso, sigue siendo eminentemente práctica. Es decir, se busca la pintura que pueda resistir mejor las condiciones atmosféricas, incluida la cercanía al mar del propio edificio.

Sin embargo, como en todo, tiene que haber opiniones para todos los gustos. Por ello, las miradas más suspicaces se centran en la cúpula, que no termina de convencer a la población autóctona. Pese a todo, la idea era buena. Utilizar una única lámpara capaz de iluminar todo el espacio .