El polvo amenaza a la Capilla Sixtina

Las copiosas visitas deterioran a pasos agigantados los frescos


Los Museos Vaticanos comienzan a sentir el paso del tiempo. Sobre todo, de las copiosas visitas que reciben.

Según el director de los Museos, Antonio Paolucci, el excesivo número de visitantes y la falta de instalaciones adecuadas para eliminar la contaminación ambiental, perjudica la conservación de los frescos de la Capilla Sixtina.

El principal problema es el polvo, que procede de los fragmentos de fibras, cabellos y otros elementos que dejan en el ambiente las personas tras su visita al lugar.

Las declaraciones han sido recogidas por "L´Osservatore Romano" a raiz de las labores de limpieza de las instalaciones, que terminaron el pasado 10 de agosto. Gracias a ellas, frescos de Miguel Angel o Botticelli tienen más luminosidad.

Durante días un equipo de 30 especialistas han limpiado el polvo acumulado en los frescos. Desde hace cuatro años no se limpiaba. El mayor problema, según Paolucci, es que no existe un adecuado control climático. Y eso hace que las partículas contaminantes se acumulen.

No en vano, los Museos Vaticanos son visitadas cada año por cerca cuatro millones de personas. Sólo los festivos y vacaciones pueden acceder al recinto uno 25.000 visitantes diarios.