Identificar, innovar y transformar a través de las artes

La globalización ha derivado en un cambio de escenarios, ha generado una nueva clientela y ha modificado la forma de consumir el arte.


Si por un momento visualizamos en nuestra mente El dormitorio en Arles de Van Gogh, son muchas las imágenes e interpretaciones que abarrotarán nuestra mente. Iremos desde el colorido, pasando por los muebles hasta las sensaciones que nos despierta el cuadro. Sin embargo, la elección de esta obra no se fundamenta en su análisis exhaustivo sino, más bien, en que su composición puede asemejarse al mundo del arte. Al igual que en el cuadro cada mueble se encuentra en el lugar que le corresponde, en el mundo del arte cada cual ocupa su lugar.

El suponer que cada actor, ya sea museo, coleccionista o galería, ocupa un lugar determinado, da lugar forzosamente a un inmovilismo atroz. No se trata de reinventar el arte sino de reinventarnos nosotros para acabar con esas barreras. Si el arte no conoce fronteras, por qué debería conocerlas el sector. Estas líneas, lejos de propugnar la invasión de esferas o de iniciar una guerra de competencias, lo que reivindican es la colaboración entre los diferentes actores que componen este mundo. La construcción de puentes que beneficien a todos, es imprescindible en un mercado cambiante cómo en el que nos encontramos.

En el momento actual, podemos considerar que tenemos la oportunidad o la necesidad de detenernos para reflexionar hacia dónde va el sector y cuáles son los objetivos que debemos marcar a corto y a largo plazo. Al comparar el mercado con el sector, observamos que la evolución del primero ha sido mucho más rápida que la del segundo.

Por consiguiente, no sería erróneo afirmar que en la mayoría de las ocasiones el mercado le ha ganado terreno al sector. La globalización ha derivado en un cambio de escenarios, ha generado una nueva clientela y ha modificado la forma de consumir el arte. Esta última consecuencia, se ha visto influenciada a su vez por la situación económica.

Al recorrer las diferentes esferas que configuran el sector, la tendencia principal en el mundo del coleccionismo es un cambio de escenario. El viejo continente ha dado paso al nuevo, que a su vez ha perdido terreno frente a los mercados asiático, ruso y árabe. A día de hoy hablamos también del mercado hindú y africano.

Este cambio de escenarios, así como la crisis económica en el viejo continente, ha propiciado la aparición de nuevos coleccionistas. Independientemente del perfil del coleccionista, esta esfera del conjunto global al que hemos llamado sector del arte, goza de una salud envidiable habiendo conseguido unos resultados que evidencian su buen estado.

Por el contrario las galerías de arte, sobre todo en España, se han erigido sin duda como la pieza más débil del engranaje teniendo un margen de maniobra escaso. Su capacidad de reacción viene condicionada por la clientela fija y la proyección internacional.

En un escaño superior, y no a mucha distancia, encontramos los museos. La idiosincrasia de estos es compleja. Conscientes de la situación en la que se encontraban han tenido que elegir modelos de gestión diferentes, con el objetivo de no llegar a los números rojos. Sin embargo, el pasar de un modelo a otro no ha sido suficiente y seguimos viendo como los museos están atravesando un momento complicado. A esta situación hay que sumarle una mayor competencia y los llamados museos "franquicia".

La situación actual me lleva a reafirmarme en la imperiosa necesidad de crear sinergias, siendo este el empujón que necesita el mundo del arte. Una de las características principales del arte es su capacidad de entusiasmar. De ahí que nuestro éxito dependa de nuestra capacidad para captar la atención del público ya fidelizado, pero sobre todo de aquel que nunca antes se ha adentrado en el mundo del arte.

Estas sinergias a las que me refiero van más allá del mero sector del arte, al incorporar el sector público y privado. No sólo de pan vive el hombre, por lo que la participación del sector público no debe restringirse a las ayudas directas que pueda conceder. Si bien éstas son importantes, también lo es la creación de un marco adecuado que apoye al sector y le permita crecer. Del mismo modo, el sector privado tiene un rol importante y en muchas ocasiones clave.

Volviendo al símil utilizado con la pintura de Van Gogh. Cabe recordar que tanto impresionistas como postimpresionistas representaron una ruptura de los conceptos dominantes de la época. Al igual que la pintura racional quedó postergada a un segundo plano, las formas convencionales deben dar paso a una nueva forma de entender y vivir el arte.

Mercedes Duerinckx
CEO
Art Wanson Group