La nueva cara del Museo Arqueológico

En octubre abrirán un ala para poder visitarla libremente


El Museo Arqueológico Nacional se enfrenta a la que es, sin duda, la mayor restauración de toda su historia. Unos trabajos que comenzaron hace ya dos años y que buscan ordenar los tesoros que atesora en su interior.

Y es que la idea es que sus estrellas: las damas de Elche y Baza, además del tesoro de Guarrazar, luzcan con todo su esplendor. Algo que hasta ahora parecía que no era prioritario.

Ahora se adapta, y de qué manera, al siglo XXI. El nombre propio que le da forma a este sueño es el arquitecto Juan Pablo Rodríguez Frade. Un personaje que ya cuenta a sus espaldas con la exitosa rehabilitación del Palacio de Carlos V, en la Alhambra de Granada. Un trabajo por el que logró el Premio Nacional de Restauración en 1995.

Gana espacio, ya que el museo pasará de contar con 14.350 metros a 20.510 metros. Algo que se puede apreciar desde su mismísima entrada principal, que luce con la escalinata que inicia su camino en plena calle Serrano.

El presupuesto límite es de 35 millones de euros y la fecha de terminación se ha dilatado un año. Pese a todo, los visitantes ganan en comodidad. El acceso se efectuará por puertas laterales y contará además con ascensores y rampas para minusválidos.

Sin embargo, la gran apuesta es recuperar los patios romano y árabe de 20 metros de altura, 30 de largo y 14 de ancho cubiertos con cristal. Alrededor de los cuales se situará la colección permanente.

Está previsto que el nuevo museo abra sus puertas al público en el verano de 2011, pero el adelanto se ofrecerá este mismo mes de octubre. Cuando el museo abra al público una de sus remodeladas alas, para deleite de todos los asistentes.