Terapia entre obras de arte en el Thyssen Málaga

Pacientes de salud mental asisten al espacio artístico como parte de su tratamiento.

Las visitas de los enfermos, que proceden del Hospital Carlos Haya, tienen como finalidad que esas personas lleven una vida normalizada.


El arte no solo es una forma de cultura. También cuenta con un aspecto terapéutico. A través de la observación de pinturas de primer nivel, personas con una enfermedad mental grave encuentran serenidad y un complemento al tratamiento que siguen para combatir su trastorno. Esa relación entre el apartado artístico y el medicinal se potencia en el proyecto conjunto ‘Correspondencias’, que desarrollan el Museo Carmen Thyssen de Málaga y la unidad de gestión clínica de salud mental del Hospital Regional Carlos Haya. Esa iniciativa permite que diez pacientes psiquiátricos, en situación estable, visiten el museo. De ese modo, las obras de arte que ven se convierten en herramientas terapéuticas y les ayudan en el proceso de rehabilitación psicosocial de su enfermedad. El objetivo es que esas personas puedan vivir su vida de forma independiente en un entorno normalizado fuera del hospital.

El proyecto, que comenzó el pasado mes de octubre y acabará a mediados de enero de 2016, permite que los pacientes visiten la pinacoteca, cuyas salas se transforman en un espacio de reflexión y creatividad. Dos educadoras del museo, una enfermera residente y un enfermero especialista en salud mental son los encargados de acompañar e interactuar con la decena de personas con enfermedad mental que acuden al museo Thyssen.

La actividad se compone de doce sesiones (una a la semana de dos horas de duración). Cada sesión se inicia con una puesta en común y un análisis de tareas en el espacio educativo del museo. Más tarde se efectúa una visita dialogada en la que se ven distintas obras de arte, seleccionadas previamente por educadores y terapeutas, que estimulan la participación y el debate en el grupo. Finalmente, en el espacio educativo, los participantes llevan a cabo dinámicas de grupo y sesiones de trabajo acordes con el tema elegido.

La idea de este proyecto surgió del enfermero especializado en salud mental del Hospital Regional Carlos Haya Francisco Durán y de la enfermera residente Almudena de la Torre. La iniciativa fue recogida y desarrollada de forma conjunta por las educadoras del departamento educativo del museo Elisabeth Aparicio y Carmen Martínez.

Expresar ideas y emociones

«El arte nos facilita ver las cosas; el museo es un medio muy útil para que las personas podamos expresar ideas, sensaciones y emociones en un espacio libre y fuera del entorno hospitalario», explicó Francisco Durán. Este enfermero señaló que aspectos como el yo, el grupo, mi cuerpo, los demás o el entorno se trabajan de forma monográfica en cada sesión en el espacio del museo donde se estimula la integración de los miembros en el grupo, la confianza en las relaciones humanas y la socialización.

Una de las educadoras del museo, Carmen Aparicio, afirmó: «A través de estas actividades participativas queremos que el museo sea un punto de partida para crear correspondencias entre nuestras experiencias diarias y el arte. Así, el museo se convierte en un punto de encuentro para todos».

Cada participante va construyendo su libro de artista –soporte que se entrega el primer día de la actividad– en el que se incluyen los trabajos que se hacen en cada sesión y que se va completando, semana tras semana, con las propuestas que los pacientes trabajan en sus domicilios y que exponen al grupo en el espacio educativo del museo al inicio de cada sesión.

El principal objetivo de los cuidados en salud mental es devolver al paciente a la comunidad con una vida normalizada para que pueda seguir viviendo su vida de forma independiente, ya que los problemas de salud mental son verdaderas amenazas a las identidades de las personas y las hacen más vulnerables.


Fuente: Diario Sur